AGENDA SEMANAL
   Deportes
   Arte y Cultura
   Entretenimiento
   Gastronomía
   Al Aire Libre
   Niños
   Desarrollo Personal
   Eventos Regionales
   Reportajes
   La Revista

 VINÍCOLA TRES MUJERES: INTUICIÓN, DEDICACIÓN Y BUEN VINO.
Autor: Marcela Danemann
Fotos por: LaVentana.

Una visita obligada en la Ruta del Vino del Valle de Guadalupe.




Ivette Vaillard, Eva Cotero Altamirano y Laura Mc.Gregor son las propietarias de la vinícola Tres Mujeres. Mezcla de destino y coincidencia de intereses, la vida reunió a estas tres mujeres profesionistas, ocho años atrás, momento en el que deciden emprender su actividad común: la producción de vino artesanal.

___________________________________________________________________


En mi recorrida por “el rancho” (como cariñosamente se lo nombra), base de operación de Tres Mujeres, me recibió su propietaria Ivette Vaillard, oceanóloga y ceramista. El ambiente invita a una comunión con la naturaleza, donde Ivette y su familia construyeron hace 25 años su casa, coronada por árboles añejos, frutales, vides, un huerto familiar, un corral de gallinas y el protagonismo de una cava subterránea. “Luego de en una época de cambios, comencé a tomar clases de enología en la vinícola Casa de Piedra, bajo la tutela de su propietario y enólogo Hugo D’Acosta. Aprendí los procesos básicos de elaboración y en paralelo me dedicaba al huerto, viviendo de la producción y vendiendo el excedente que surge de la cosecha. Yo había sido compañera en la época universitaria de Eva (mujer de ciencias y fotógrafa) y ella a su vez era amiga de Laura, dedicada a la administración de empresas. En una ocasión, coincidimos las tres aquí en el rancho porque me ayudaron con la cosecha y como ellas estaban también empezando a producir su vino, les ofrecí un lugar para guardar sus primeras barricas. Fue muy casual, sin pensarlo nos encontramos unidas en este experimento común”.

Tres Mujeres nació intuitivamente. Su visión conjunta les permitió también crear la cooperativa “La Minícola”, un esfuerzo compartido entre una decena de productores de vino artesanal (casi todas mujeres) que prorratean la inversión en maquinaria y plantean su propio espacio de intercambio de experiencias.

En sus viñedos, Ivette tiene cepas de Rosa del Perú, Misión, Cabernet Sauvignon, Grenache, Zinfandel. La vinícola ofrece vinos de cada una de sus responsables: Eva vinifica Merlot, Tempranillo y Cabernet; Laura, Tempranillo y Cabernet e Ivette ofrece la “Mezcla del Rancho”: Terrazas (Zinfandel, Misión y Rosa del Perú) y Grenache y otra mezcla de Cabernet-Grenache.

El siguiente paso fue la apertura al público. Sin una gran planeación estratégica ni publicitaria, comenzaron a recibir visitantes y a vender el vino que cada una de ellas producía. La cava subterránea de piedra se trasformó en una rústica pero pintoresca sala de degustación que actualmente es visitada por público de distintas procedencias, edades y motivaciones. “Yo me encargo de recibirlos, se programan degustaciones de aproximadamente 20 minutos y ofrecemos una muestra de tres vinos que se pueden adquirir a precio razonable. También se venden mermeladas caseras, salsas artesanales, aceitunas, productos elaborados en el rancho y -como valor agregado- funciona como sala de exhibición y venta de azulejos, platos y platones decorativos de cerámica que yo diseño, fabrico. La cerámica también ha sido fuente de sustento, principalmente cuando realizo proyectos bajo pedidos especiales. Además, se encuentran a la venta otras interesantes piezas de autoría del artista plástico Eduardo Beadle”.

EL NACIMIENTO DE LA CAVA: CRECER, HACE LAS COSAS MÁS FÁCILES.
Luego de unos años operando en una casa abandonada, sin agua y con dificultades de acceso, deciden construir su propia cava. “Resultaba muy impráctico mover jugos de un lado para el otro. Entonces, con un apoyo económico del Gobierno del Estado, se construyó una cava contemporánea, proyecto del Arq. Pedro Camarena”. Esta propuesta arquitectónica es innovadora, económica, sustentable y ecológica. Surgió a partir de la instalación de dos contenedores metálicos usados (de los que se utilizan para transportar mercancías por vía marítima), funcionales y sin mayores ornamentos que unas auténticas claraboyas de barco que funcionan como aberturas para ventilación. Uno de ellos es utilizado para almacenar maquinaria (despalilladora de uva, prensa), tanques, garrafones, recipientes, instrumentos para el lavado de botellas; y el otro funciona como taller de cerámica, espacio que Ivette comparte actualmente con Eduardo.

Sobre estos dos contenedores se instaló una malla sombra, que si bien no es del todo decorativa, permite controlar la cantidad de luz y favorecer la disminución de temperatura, de manera temporal y hasta que el espacio sea cubierto por la aún incipiente enredadera natural. “Tenemos una privilegiada doble vista, hacia el Valle de Guadalupe y también hacia San Antonio de las Minas”, resalta Ivette.

Finalmente, llegamos a la cava subterránea con sus tres recintos de almacenaje de barricas de roble francés y americano, desde donde se puede apreciar cómo los contenedores funcionan como techo, dando credibilidad a esta innovadora tendencia constructiva. Es allí, en la perfecta atmósfera que recrea el vino reposando, donde este proyecto concebido por tres mujeres emprendedoras cobra su total sentido. Y desde donde mi anfitriona recuerda la energía que le inyectaron a esta iniciativa desde los comienzos…”Pasábamos días y noches, sin importar nada más, en total disfrute…¡Era una pasión descomunal!”.

La vinícola Tres Mujeres tiene hoy una producción que oscila en 15 barricas al año, algo así como 4,500 botellas. Fieles a su convicción, no han implementado sofisticados sistemas de distribución y comercialización. Por el contrario, optaron por la venta directa, el trato personal con el visitante y lejos de la agresividad que impone el mercado, la visión de paulatino crecimiento es su sello distintivo. Por el momento sus vinos son para el mercado local… y aquí los encuentran.
___________________________________________________________________


Vinícola Tres Mujeres
Km 87, Carretera Tecate-Ensenada.
Entrada al Rancho El Mogorcito, durante el camino de ingreso, a la derecha, encontrarán también a Viña de Garza y a Sol y Barro. Mantenga la velocidad indicada.
Abierto todos los días para recorridos y degustación ($3.00 dlls/ $30.00 M.N).
Contacto: Ivette Vaillard.
T:(646)173.4536
vinicola3mujeres@gmail.com


Ver Galeria de fotos

     Ver más reportajes >>
Publica tu evento | Suscribete | Quienes somos | Contacto | Publicidad | Condiciones de uso | Mapa del Sitio
Derechos reservados ® LaVentana de Ensenada 2010. Diseño y Producción Taller Ciruela