AGENDA SEMANAL
   Deportes
   Arte y Cultura
   Entretenimiento
   Gastronomía
   Al Aire Libre
   Niños
   Desarrollo Personal
   Eventos Regionales
   Reportajes
   La Revista

 LA COLONIA RUSA. (1ra. parte).
Autor: LaVentana de Ensenada.
Fotos por: Archivo Familia Bibayoff.

En busca de la tierra prometida.





Ensenada, caracterizada por su amplia diversidad cultural y formas de pensamiento, es una de las ciudades en el estado que ha recibido numerosos asentamientos extranjeros en su haber. La Sra. Francisca Samarin y el Sr. David Bibayoff platicaron con La Ventana y nos compartieron algunos sucesos relacionados con el asentamiento de la Colonia Rusa en el Valle de Guadalupe.

A principios del siglo pasado alrededor de 200 familias migrantes, provenientes de Kars, Rusia –ahora territorio de Turquía–, decidieron dejar su país debido a las diferentes guerras recurrentes; este grupo pertenecía a la religión Molokan(*), cristianos que no pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Rusa. Fue en 1905, cerca del fin de la guerra ruso-japonesa, que los Molokanes obtuvieron el permiso del gobierno de Nicholas II (Zar de Rusia) para dejar sus tierras y emigrar a algún lugar del mundo.

En un inicio tenían planes de establecerse en Canadá, pero posteriormente se enteraron de la existencia de un pequeño poblado alejado de cualquier tipo de violencia, que se vislumbraba como la oportunidad de vivir en libertad, pero sobretodo con tranquilidad: el Valle de Guadalupe. Por tal motivo, decidieron ir en busca de dicho lugar y obtuvieron un contrato de permanencia por cincuenta años con el nombre de Empresa Rusa Colonizadora de Baja California.

A su llegada al Valle encontraron las condiciones físicas adecuadas para establecerse y con ello, la oportunidad de continuar con sus vidas y creencias en un ambiente de completa tranquilidad. Se sustentaban con el cultivo de trigo, cebada, repollo y papas así como de la crianza de ganzos, patos y borregos para alimentarse; con las plumas de los ganzos elaboraban almohadas y colchones, y con la lana del borrego hacían cobijas. Siempre se caracterizaron por ser personas pacíficas, los hombres se dedicaban a trabajar la tierra mientras que las mujeres eran quienes administraban el hogar, dedicándose a las tareas domésticas y al cuidado de los hijos. Los domingos se acostumbraba asistir a la iglesia, por lo que durante toda la semana –incluyendo el sábado– se daban a la tarea de hacer los quehaceres domésticos, esto les permitía dedicar mayor tiempo a su religión.

(*) La palabra molokan, se derivá de molokó (leche), misma que ingerían en pequeñas cantidades durante los largos periodos de ayuno que solían realizar antes de tomar una decisión importante.

Dato Curioso.
- No estaba permitido que los comensales pidieran una segunda ración; lo que se servía una sóla vez, debía ser suficiente para satisfacer al miembro de la familia.

(continuará…)



     Ver más reportajes >>
Publica tu evento | Suscribete | Quienes somos | Contacto | Publicidad | Condiciones de uso | Mapa del Sitio
Derechos reservados ® LaVentana de Ensenada 2017. Diseño y Producción Taller Ciruela